miércoles, 23 de noviembre de 2005

La montaña

miró a la derecha y todo era verde. Hasta donde sus ojos pudieran alcanzar todo era un llano verde extenso.....sin nada que obstaculizara su vista. Giró la cabeza a la izquierda y allí estaba. Aquella mole impresionante, ese macizo rocoso sin ninguna vegetación. Todo piedra, todo gris. Y se detuvo a pensar....¿cómo es posible? ¿cómo puede haber tanta diferencia? ¿cómo se puede pasar del más profundo amor, del más exacerbado deseo a la mayor de las indiferencias, al completo olvido? Por un camino.....el del desamor, el del agravio, el dolor y la decepción.
Y así es como se había formado esa sierra. Dos personas habían dejado de convivir en paz y habían empujado la una contra la otra. Empujado, empujado matando toda la vida vegetal que pudiera haber habido en su punto de unión y había salido todo a la superficie. Se había formado una montaña con los reproches, las tardanzas y los desconsuelos.
Se propuso que jamás se volvería a enamorar, se propuso que jamás volvería a sufrir, pero.......¿es eso posible? Los continentes y sus accidentes geográficos están en continuo cambio y nada pueden hacer para evitarlo. Tan solo......evolucionar de la mejor manera posible.
Decidió subir a la montaña. Desde allí arriba las cosas se veían muy bien y se respiraba algo mejor a pesar de los resoplidos finales. Quizá no estaba tan mal el haberse enamorado una vez........quizá debería repetir.......

5 comentarios:

Hanna B dijo...

genial ten, me he visto en tu relato, estoy subiendo la montaña, arfff! aún no respiro aire fresco, pero espero que falte poco ya... :)

O.k.,o.k.! dijo...

;-)

Y pensar que hay gente que va por la vida con los ojos cerrados...

Alfredito dijo...

Y que conste que uno nunca vuelve a enamorarse de la misma manera. Siempre es diferente.
Un besito.

Wolffo dijo...

Ops...!
Yo también he escrito sobre una sierra, pero la tuya muuuucho más bonita.

Un beso.

bellosoli dijo...

Bien hecho! sube la montaña y busca un nuevo horizonte! Sempre endavant!